Hoy me dispongo a hablar de la creatividad en la red porque me preocupa el caos que reina en la mayoría de propuestas de los que deberían de ser los impulsores de la misma: las agencias de publicidad.
Recientemente se celebró el festival de publicidad de Donosti, el Sol. Después de valorar las piezas expuestas en este, la verdad es que me sonrojo de las patadas al aire que se están dando.
Raramente se distingue entre canal y acción. Por canal, entiendo la posibilidad que supone tener un espacio en la red destinado a transferir información entre la empresa (o marca) y sus clientes. En la práctica esto se traduce en las webs que inundan los puntos com de las marcas. Por acción, entiendo cualquier maniobra creativa, destinada a conseguir ciertos objetivos marcados con anterioridad.
¿Tienen que ser los canales (webs) creativos? Para mí, un canal tiene que ser claro, amplio, que facilite la comunicación, flexible, recíproco. Un canal debe de facilitar a cualquier usuario, encontrar la información que busca con la máxima celeridad.
Entonces me pregunto, porque nos empeñamos en realizar y premiar webs que no son más que un cajón de fuegos artificiales. En las que para encontrar el teléfono de atención al cliente debo de esperar más de dos minutos (con una buena conexión).
Creo que la diferencia entre canal y acción es clara: las acciones circulan por el canal, y son en estas donde se debe de focalizar la creatividad. Se pueden crear acciones de la ostia, super creativas y muy innovadoras, pero cuando nos salimos de este patrón, y mezclamos espacios, damos patadas al aire, aunque intentemos ganar soles de oro.